Searching for Sugar Man: donde nadie es menos que nadie

Sixto Rodríguez, el cantante icono de la libertad en Sudáfrica

Me pregunto cuantas veces te derrotaron/ y me pregunto cuántos de tus planes fracasaron/ me pregunto cuántas veces conociste el sexo/ y me pregunto si sabes cuál será la próxima […]/ Y me pregunto cuántos amigos tienes que no lo son/ me pregunto de veras/ me lo pregunto.

Esto es un fragmento de la letra de un tema titulado ‘I wonder’ perteneciente al álbum llamado ‘Cold Fact’ de un hombre que hoy tiene 71 años. Con este señor, Sixto Rodríguez, quiero empezar el mes de octubre porque quiero comenzar el curso escolar preguntándome muchas cosas. Como si fuésemos niños otra vez: preguntemos.

Hace unos días mantenía una conversación donde se planteaba que actualmente parece que todos tenemos que ser perfectos. Todos tenemos que tener una gran formación, todos hemos de saber varios idiomas, todos tenemos que ser eruditos en una materia y los que no seamos asi, parece que estamos destinados a simplemente no encontrar trabajo en lo que habíamos soñado. No tenemos derecho.

Visionando el documental ‘Searching for Sugar Man’, que cuenta la vida de este cantautor, sentí la satisfacción que siente Sixto Rodríguez por, sencillamente, no haber parecido perfecto. A él le gustaba la música, amaba su guitarra y componía letras maravillosas. Pensó que era bueno lo que hacía pero que no pudo ser. “Nunca mencionó la palabra decepción, simplemente pasó a otra cosa y siguió sobreviviendo”, cuenta su hija Regan Rodríguez en el documental.

El cantautor Sixto Rodríguez

De familia mexicana llegó a Detroit como muchos mexicanos lo hacían a emplearse en las fábricas automotrices. La clase obrera. “Vivimos en 26 casas diferentes y algunas no tenían baños. En realidad no eran casas, eran sólo lugares para dormir. Pero la pobreza o la escasez de medios no quiere decir que uno no tenga grandes sueños o que no tengan riqueza de alma”, explica Eva Rodríguez, otra de sus tres hijas.

“Detroit te enseña a no pensar a lo grande, a no esperar gran cosa, pero mi padre siempre me llevaba a conocer lugares a los que sólo iba cierta élite. Asi que de algún modo me enseñó que puedo ir a donde yo quiera, sin importar si tengo depósitos en el banco. Y lo hago. Me enseñó a saber que no somos menos que nadie”, cuenta su hija Sandra.

Sixto, llamado así porque fue el sexto hijo, Jesús “Sixto” Rodríguez, creció y vivió en una casita en el centro de una ciudad que poco a poco se derrumbaba. “Empecé a tocar a los 16 años, lo hice en bares y en clubes de la ciudad. Tocaba en un lugar llamado ‘La Cloaca’ (The Sewer) junto al río Detroit. Todo iba a andar sobre ruedas, pensé entonces. Sentí la sensación de haberlo logrado. Puse lo mejor de mi pero en la industria discográfica nunca hay garantías de nada ¿no?”, dice el protagonista.

The Sewer, uno de los sitios donde Rodríguez tocaba su música en Detroit

Grabó dos álbumes de estudio: ‘Cold Fact’ (1970) y ‘Coming from Reality’ (1971) y como una premonición sonó ‘Cause’, una canción con una letra que decía lo siguiente: Porque me quedé sin empleo dos semanas antes de Navidad/ y hablé con Jesús en The Sewer pero el Papa dijo que qué carajo le importaba/ Mientras la lluvia tomaba champagne/ mi estonio Arcángel vino y me echó a perder/ pues el beso más dulce que probé nunca/ es aquel que nunca tuve.

Fue la última canción grabada por Rodríguez, su álbum fue editado en noviembre de 1971 y los que habían apostado por él esperaban grandes cosas que… nunca pasaron. Algunos lugareños le veían como un tipo a la deriva, ni siquiera sabían si tenía donde vivir. En los años 70, Detroit era un lugar jodido con casas en ruinas y pobreza de verdad. “Parecía un poeta interior de la ciudad. Una versión descarnada de lo que eran las calles de Detroit. No es sólo un talento, es como un sabio, un profeta”, dicen los que le vieron o conocieron alguna vez.

Rodríguez en esa época tenía todo a su favor pero ¿por qué no resultó?, es la gran pregunta que todavía se hacen muchos. Lo curioso es que mientras que en Estados Unidos pasaba desapercibido por la industria, en Sudáfrica su álbum ‘Cold Fact’ se hizo muy popular. Nadie sabía quien era aquel tipo ni encontraban información sobre él. Algunos rumores decían que tras su fracaso se había prendido fuego en el escenario o incluso que tras un concierto fatídico con quejas del público decidió pegarse un tiro en directo.

Sixto Rodríguez, un fotograma del documental Searching for Sugar Man

Sin embargo, Rodríguez siempre estuvo ahí, dedicándose a otra cosa, ahora volvía a ser albañil mientras que miles de seguidores en la otra punta del mundo le convertían en una especie de icono de rebelión. “Sólo teníamos de él la tapa de su disco pero se convirtió en la banda sonora de nuestras vidas. Nos enseñó que estaba bien protestar, sentir furia contra la sociedad, sus letras liberaron a un pueblo oprimido en el apogeo del apartheid”, explica en la cinta un seguidor.

Rodríguez, a sus 56 años, recibe la noticia de ser un símbolo con humildad. El 6 de marzo de 1998 se vuelve a subir a un escenario, actúa en Ciudad del Cabo frente a miles de personas que le aclaman. Tal vez sólo querían verle, les bastaba con verle. “Gracias por mantenerme vivo” fue su saludo. Y así, se convirtió en lo que era: un músico tocando para sus seguidores. Los que vivieron aquel momento explican que fue “como si hubiera llegado a su hogar”.

En realidad, la mayoría de nosotros muere sin alcanzar esa especie de magia. Rodríguez, tras saborear el éxito, volvió a trabajar como lo había hecho hasta entonces. “No es rico en cosas materiales pero si en otras. A todos nos cambió la vida aquel reencuentro en Sudáfrica menos a él”, desvelan sus hijas.

Searching for Sugar Man’ es el documental dirigido por Malik Bendjelloul donde los espectadores descubrirán que, en Sudáfrica, Rodríguez era inclusive más famoso que Elvis Presley e igual que los Beatles y los Rolling Stones. Un testimonio de cómo los sueños viajan por un lado y la vida por otro. Una historia donde la perfección no tuvo importancia para muchos pero si para otros tantos que tararearon sus canciones como una lucha hacia la libertad. Las armas fueron la poesía de sus letras. Escritos como ‘Lifestyles’ (1971) donde dejó para siempre escrito:

Los jueces de corazones mezquinos/ empiezan su justicia de supermercado/ ciudad interior de niños ateridos/peatones bajo una lluvia de periódicos/ esperando adalides que nunca llegan/ secuestradas queriendo parecer hermosas/ gotas nocturnas golpean a mi ventana/ vientos de mis ideas que pasan/ Ella reía cuando intenté decirle/ un hola sólo lleva al adiós.

Sixto Rodríguez caminando por las calles de Detroit

Texto: Natalia Pulido. @npulidojimenez

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