La importancia de compartir el viaje, por el fotógrafo Gabriel Brau

Circulo de Bellas Artes-Conferencia fotografia

Como introduje ayer, tuve el placer de asistir hace ya casi un mes a un coloquio sobre fotografía con dos profesionales como Albert Masó y Gabriel Brau en un encuentro titulado ‘Viajes fotográficos: dos miradas sobre África’ en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, organizado por Austral Photo y FREE escuela de fotografía digital. Me guardo para mi la pasión que pone Albert al hablar de naturaleza y de Gabriel Brau todas las curiosidades de fotografía documental que hoy quiero contar.

Gabriel Brau lleva más de 35 años en el mundo de la fotografía y, cuando decidió dedicarse a ella profesionalmente, pensó que era “más seguro” hacer fotografía publicitaria. “El tema de viajar y de hacer fotografía documental era algo donde me perdía completamente, porque no controlaba nada”, asegura Brau.

Pero de ese no controlar nada pasó, con la práctica, a terminar publicando su libro ‘Luces de África’, dos o tres viajes al año para hacer esta obra de fotografía documental étnica y para poder contar quiénes eran y cómo vivían aquellas personas.

Cuando uno se plantea hacer tomas de un viaje, tiene que tener clara la diferencia entre turista y viajero. Un turista es el que pasa por ese lugar, simplemente… pasa. Sin embargo, un viajero (como dice la palabra) es aquel que vive el viaje, esto implica compartir. “El fotógrafo no es ni un turista ni un viajero porque comparte pero, al mismo tiempo, se lleva lo que ha vivido a su lugar de origen”, apunta Brau.

Marruecos1_Natalia Pulido

En África la gente es muy receptiva, su escala de valores es diferente a la nuestra, añade Gabriel. Bajo su experiencia, explica a los asistentes que no utiliza teleobjetivos ni se esconde para tirar las tomas, necesita casi oír respirar al que fotografía. “La fotografías hay que pelearlas en cada tribu”.

Él se trabaja cada foto, para ver y para pensar, tiene que mirar. “Y también aprovechar la ocasión que se te pone delante porque sino ese momento se va. El instante no se vuelve a repetir”, añade.

Bajo el lema ‘viajar, compartir y disfrutar’ Brau recorre cada tribu. La fotografía de viaje es una fotografía tranquila, no hay que llevar prisas ni querer algo en el acto. Otra recomendación es controlar el tempo. Cuando se llega a una tribu africana todo sorprende al que mira pero cuando pasan las ansias, “el cerebro se cansa y deja de ver”, subraya. “No importa tanto el lugar al que vas, lo importante es lo que haces”.  El disfrutar ya está en compartir con otros seres humanos diferentes a ti.

Una pregunta clave que tenemos todos en mente antes de afrontar un viaje asi es: ¿qué material me llevo? Brau suele llevar un par de cuerpos y un par de ópticas. “Adelgacé 12 kilos en ocho días que pasé en la India, andaba 25 kilómetros cada día. Me llevé un 70-200 mm y lo utilicé sólo un día”, explica así la importancia de la elección del material. La clave es: plantearse primero que tipo de fotografía quieres hacer porque no hay que llevarse todo el equipo al completo. “El flash, por ejemplo, es muy difícil utilizarlo en África y además puedes llegar a tener problemas”, advierte.

Marruecos2_Natalia Pulido

Sin embargo, un fallo muy común en los principiantes es no tener en cuenta otras cosas verdaderamente importantes como llevar discos duros y hacer copias de seguridad. “Y ponerse las vacunas pertinentes”, apunta.

En su trayectoria, Brau ha convivido en Senegal, e invita a los asistentes a vivir la experiencia de convivir, con tribus como los Vedik (más reticentes, a priori, a ser fotografiados pero que se improvisa un poco según el momento) o los Basari, estos últimos conocidos por las máscaras funerarias y todos sus ritos alrededor de la muerte.

Además, otra ruta a seguir en compañía de Brau es Burkina Faso. “Donde hay buscadores de oro y donde la gente busca para que luego los traficantes les den una miseria”, añade. “Normalmente la gente mayor es más reacia a fotografiarse que los niños porque los mayores suelen tener prejuicios religiosos”.

Recordando sus palabras sobre compartir el viaje viene a mi memoria la expedición al Toubkal (Marruecos) en la que me vi envuelta casi sin pensar. Pasé dos días en la montaña y dos días en la ciudad de Marrakech donde me fundí con los bereberes. Pero escuchando a Brau entendí el concepto de paciencia, el no tener prisa, el no ser un turista que pasa. Intenté integrarme en cuatro días como una más en aquellos nuevos sabores y olores que fui descubriendo por primera vez con mi cámara al hombro. A lo largo de este texto he ido dejando algunos retratos.

Hoy entiendo, mientras escribo, que me faltó tiempo, me faltó entender más cosas. No se trata de robar fotografías sino de oír respirar al que tienes enfrente.

Marruecos_Natalia Pulido

Texto e imágenes: Natalia Pulido. @npulidojimenez

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